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Fracaso cultural de la generación del 78
Muchos artículos se han escrito sobre el régimen político que hoy tenemos en España, desde los apologetas acríticos e idealizadores, (siendo en ocasiones protagonistas de dicho proceso político), a los destructores de «supuestos» mitos de la transición, no conscientes, de que la política es el «arte» de lo posible. Y que a «toro» pasado todos somos sabios e omniscientes.
En general dichos juicios por ser de parte, o ignorancia; suelen carecer de credibilidad o valor histórico. Del aspecto del proceso de transición desde las esfera política o social se han escrito innumerables artículos y libros, del resultado cultural y de valores bastante menos, y a mi juicio en ese aspecto el balance del régimen político nacido de la constitución del año 78 es menos positivo que en otros aspectos.
La generación de nuestros padres han intentado hacer algo diferente, por una parte la gran masa de dicha generación permaneció indiferente al régimen de Franco, y la escasa minoría que lo combatió imbuido en ideas revolucionarias y nihilistas, que no han aportado nada o muy poco a las sociedades políticas modernas. Ahora muchos, no sólo reniegan, como cual acto de fe inquisitorial se tratase, de dichas ideas, si no que el producto de las mismas reflejadas en sus hijos, son criticadas ásperamente y con desdén por los mismos que, en gran parte, han inoculado tales «valores» a sus vástagos.
Tal es el bajo nivel educativo, el escaso respeto del profesor o el aumento del maltrato filial a los padres, el voluntarismo, sólo se hace lo que a uno le gusta, la mediocridad confundida con igualdad… etc. etc.
Uno puede comprender la situación de la generación que nos ha precedido, en este momento histórico actual, se encuentran entre la espada y la “pared» de padres autoritarios y padecer una sociedad cerrada y excesivamente rígida, han pasado a unos vástagos, donde la volubilidad, la laxitud hedonista y el autismo social les hace encontrarse en una situación de insatisfacción, tras haber intentado que sus vástagos, no tuvieran que vivir como ellos, con la libertad achicada que tuvieron que padecer.
Ahora bien, quizás con los tiempos de crisis endémica, donde viviremos peor que nuestros padres, sea un acicate (la función crea el órgano), para los que han, y hemos padecido, estos disvalores, nos los podamos sacudir, y mejor que así sea. Aberraciones, como la «movida madrileña», el irracionalismo emotivo, fomentado por los medios, el fomento de la estupidez como motivo de orgullo se han cultivado e incluso “financiado “en nuestra «democrática» España.
El fracaso de un sistema de valores, donde como “colofón” final se han conseguido resultados análogos, a los criticados por los que padecieron el «nacional – catolicismo» franquista, y no sólo en Cataluña o otras comunidades cooptadas por el «nacionalismo», si no por los mismos pedagogos y maestros «progresistas» que en su reverso de curas «laicos», hacen la misma función alienante y castradora, que los curas de antaño. Donde se buscan fieles y seguidores de una causa.
Huelga decir que, en el aspecto económico, la desindustrialización de España, la precariedad laboral, las redes clientelares, solo amortiguado por el «colchón» de la familia, todo fomentado por un famoso partido de «progreso», han creado 2 generaciones de gente en parte sin iniciativa y acogotados, desmotivados ante una realidad que sólo ofrece salir del país, o vivir en una angustia perpetua.
El post-modernismo en España ha sido mucho más destructor que en otros Lugares del mundo, precisamente por venir de 40 años de dictadura.
Lucharon (los pocos que lucharon), por un sistema democrático en descrédito, donde según comunidades, se llega a una abstención del 35 a 40 por ciento, y donde la única presencia de los representantes políticos, que percibe el ciudadano medio solo se vislumbre en las citas electorales.
Individuos a los que se les ha inoculado, valores que son poco compatibles con la realidad, «haz lo que te gusta», «se tu mismo», «en la vida no hay que sufrir». Tejido asociativo escaso y “ultra subvencionado”, donde la sociedad civil baila al “son” del poder, el caso del “prucess” es una muestra de ello.
Incapacidad del régimen del 78 de convertir a súbditos, que es lo hemos sido siempre los españoles a lo largo de nuestra historia, en ciudadanos de un estado democrático, desde el conformismo «frailuno», hasta la defensa acrítica de amos ineficientes y corruptos.
Incapacidad para superar esas rémoras del pasado, que se han inoculado en las dos generaciones de jóvenes nacidos después del 78, «guerra civilismo» e incapacidad de entender o intentar comprender al otro. En definitiva, es comprensible que la generación del 78, sienta en este aspecto social y cultural, cierto desdén, aunque en otros muchos aspectos, desde luego el balance es mucho más positivo.
En definitiva siempre los que nos preceden creen que la generación que les precede es peor; en este caso quizás tengan razón, pero es el resultado de su obra.
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«Extemporaneidad nacionalista en Europa».
En la Europa del siglo xxi se han superado las rémoras totalitarias, aunque se atisba en el horizonte, una que colea cada vez con más intensidad ; el nacionalismo.
Solapada primero por el conflicto Este – Oeste durante la guerra fría, y hoy por el conflicto Norte – Sur entre países desarrollados y su relación político- económica con los que no lo son, se le ha puesto menor atención a otro que quizás e incluso en el opulento primer mundo, pueda romper las costuras de derechos y valores, que dábamos por hecho en nuestras sociedades occidentales desde hace décadas.
No parece que tras dos guerras mundiales provocadas en gran medida por esta ideología decimononica, este sistema de ideas, surgido del romanticismo del siglo xix haya perdido ni su vigor ni su vigencia, a la vista de lo sucedido en Europa y en concreto en nuestro país, con planes de secesión como el «Ibarretxe» o el «pruces» en Cataluña.
La dificultad de entender y entenderse a los seguidores de dicha doctrina política, no es una simple discrepancia política, no es quien o que es el sujeto político que tiene que tomar la decisión de separarse o no, tampoco las interpretaciones históricas de los hechos pretéritos (siempre subjetivos), ni su viabilidad económica, simplemente se hablan lenguajes tanto a nivel de la alta política como en la calle totalmente distintos, entre los que no siguen la doctrina nacionalista y los que si.
Cómo alguien que nos hablara en el Latín del antiguo imperio Romano, el intento de aplicar no sólo fórmulas de alto contenido «metafísico», si no además extemporaneas, y con una contumancia e insistencia por parte de los acólitos de la misma, cualquier tipo de diálogo se hace estéril en este mundo nuestro del siglo xxi.
No comprender que está ideología decimononica nació en un momento donde Europa era el centro del mundo, donde una exuberancia demográfica que en parte se derramó sobre otros continentes, con una supremacía tecnológica incuestionable, un optimismo y fe incuestionable en el progreso constante de la humanidad, podría entenderse el nacimiento que no justificación de dicha ideología en un contexto de euforia en Europa, en la actualidad el fomento de estos movimientos secesionistas es debilitar a Europa en beneficio de otras potencias rivales, sin añadir la decadencia geopolitica ya de por sí dada en Europa frente a sus rivales en la actualidad.
Un mundo ni homogéneo étnica y culturalmente en las naciones-estado a día de hoy en París o Londres se pueden hablar aproximadamente entre 30 o 40 lenguas diferentes de personas de países de África, Asia o HispanoAmerica, intentar meter con calzador y a través de una ingeniería social coactiva está destinado no sólo al fracaso, si no como se ha visto en el caso de Catalunya, ha generado malestar en muchos ciudadanos.
La defensa de unos privilegios de clase u étnico motivo del nacimiento de este tipo de ideario (como la propuesta de Ciu en los años 90, de aplicar el modelo Andorrano para «Nouvinguts» que fuesen a trabajar a Catalunya) o la guerra soterrada a quien no comulga con el dogma de fe secesionista. Siempre en nombre de la cultura, la estabilidad para dejar el statu quo imperterrito de los privilegios o distribución desigual de las inversiones y equipamientos.
La creación de una idea y estática como el nacionalismo que deja angostos los cauces de lo que es ser buen catalán o directamente lo que es o no catalán, aislado como una burbuja y al parecer sin ninguna relación con lo que hay más allá del Ebro de dicha diferencia se justifica el derecho de secesión, este caso muy similar a otros que se dan en Europa.
La superficialidad de dicho ideario que sólo por la coacción o un adoctrinamiento temprano, puede haber como tiene a día de hoy una potencia enorme en diversos lugares de Europa y el mundo.
En su surgimiento la defensa ante un enemigo real y en muchos casos irreal galvaniza y une a diversos sectores sociales, que en otro momento no lo estarían en el caso de la descolonizacion del continente Áfricano u Asiático pudo tener su sentido aunque ¿podremos comparar el África Subsahariana con Catalunya y Escocia o el Quebec?.
Se necesita a una población en constante tensión lo que termina por crear una sociedad enferma. La atomizacion de las sociedades liberales, tienen como amarre esta ideología, aunque como si fuese una secta destructiva, destruyen al individuo haciendo pasar de la atomizacion a la desaparición del individuo en un magma amorfo.
En el caso de España se crea el victivismo del rico, acusar de aprovechados u parásitos a gente no adicta o con asuntos como el PER. Parecen desconocer que la cada vez más conocida prosperidad Catalana se debe a factores internos pero también externos, (mercado cautivo, mano de obra barata de otras zonas de España). Y un ejército y fuerzas del orden que pese que ahora son despreciadas han acudido siempre en ayuda de los sectores privilegiados en Catalunya.
En momentos de zozobra de incertidumbre, tanto a nivel individual como colectivo muchos individuos se agarran a una pata de conejo, otros al nacionalismo extemporáneo.
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«Puntos de colisión de la explosión del procesísmo en Catalunya»
Todo el mundo conoce, que como muchos movimientos de índole separatista como el catalán, no es nuevo ni reciente, aunque en la actualidad sí ha alcanzado una masa crítica de población,que nunca ha obtenido a lo largo de su historia, son diversos factores que combinados han creado una combinación tan explosiva como una cerilla y un bote de gasolina.
Ni siquiera la breve proclamación Maciana del año 31 (dentro de una federación Iberica), ni la del 34 del más que dudoso independentismo de «Companys» también (dentro de la república federal Española), ha llevado a una masa tan numerosa de Catalanes a las tesis secesionistas ¿porque?.
No es tan simple como una defensa de autoconservacion de una pleyade de políticos corruptos y habituados a cierto tipo de prácticas «mafiosas», ni a la crisis de 2008 y la consiguiente destrucción de las clases medias, que por otra parte tambien ha ocurrido y ocurre en otros lugares de las Españas, ni a una supuesta manipulación de las mentes de los críos en los colegios, ni a un sentimentalismo de las gentes que habitan Catalunya, esos análisis de brocha gorda, no ayudan a comprender un fenómeno que con altos y bajos siempre ha estado y quizás siempre estará ahí.
La débil conformación del Estado – nación Español, la falta de un enemigo exterior, la pérdida del mercado de las colonias ha dado el surgimiento de este proyecto nacionalista llamado Catalanismo, muestra no sólo aquí, si no también en el resto de Europa el lento pero imparable declive de Europa con la idea central en su seno del estado – nación.
El catalanismo que en palabras del líder obrerista Catalán Garcia – Oliver «El Catalanismo es una idea de sacristía y tenderos», ha conseguido decantarse hacia otros sectores sociales, (clase obrera, entornos urbanos), que en el pasado eran refractarios e incluso hostiles a estas ideas de cariz conservador y rural.
Han conseguido dichos sectores, la hegemonía a través del poder autonomico que antes no existía y no podían ejercer, para realizar sus propuestas de «ingeniería social», dicho sea de paso que todo poder político intenta realizar esto mismo, (no existe ninguna maldad en ello), lo único que se les puede reprochar es las ideas falsas que se propalan, ya que han confundido a mucha gente de buena voluntad, victivismo inducido en falsedades de tipo histórico u actual. Confusión u ocultación de la rica variedad ideologíca y política a lo largo de la historia de Catalunya, ya que en sus medios sólo existe el independentismo, gaire de federalismo, liberalismo e incluso Carlismo. Amén de manipulación torticera, la CNT nunca simpatizo con este ideal.
La creación de una red clientelar característico de el estado autonomico, y de funcionarios fieles hacen una masa crítica fiel y apologética de esta causa, la aplicación del ideario nacionalista siempre contrario a la meritocracia, hace que una caterva de mediocres (se ve a la vista), defiendan el prucesisme a muerte cueste lo que cueste, ahí fuera en el mercado laboral hace bastante frío, a pesar del perjuicio que causa a los ciudadanos de a pie (incluidos los prosecesion).
Trabajo de cosificación del adversario político, para muchos de ellos el 52 por ciento de la población catalana, no secesionista no existe, ni se le tiene en cuenta, más allá de hacerlo para descalificar o en muchos casos, cometer delitos contra la privacidad de los no adeptos. El autismo social y político ha sido propiciado sin duda por el poder regional, pero la combinación de un narcisismo exagerado, sobre todo en la generación de hijos únicos benestants, que han protagonizado gran parte de los incidentes en estos últimos meses, donde el voluntarismo, la demogogia e ideas propias de libros de «autoayuda», han calado fuertemente en la sociedad que como otras de occidente se encuentran compuestas de individuos atomizados y aislados, en gran parte necesitados de una amalgama, frente a un supuesto enemigo exterior, o una realidad nada halagüeña.
No menos fundamental es la intervención de potencias como China o Rusia para desestabilizar Europa, o contrarrestar a la OTAN, o decesiones como el reconocimiento unilateral del estado Palestino, o la intervención Española en Iberoamerica (caso Pinochet, Venezuela), hacen que existan muchos actores internacionales en meter baza en el avispero catalán.
La existencia también de organizaciones para policiales (CDR), o paragubernamentales, hacen que el respeto a la ley o normas democráticas, sea harto difícil, ya bastante será con que Catalunya y el resto de las Españas, salga indemne de este despropósito.
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La Confusión Ideológica de las Izquierdas.
“La terrible confusión ideológica de las izquierdas”
Desde hace 30 años, y en concreto tras la caída del muro de Berlín, la derecha sociológica a avanzado en “potencia”, en justificación de sus políticas más duras, y ganado terreno a campos dónde la izquierda ha tenido la hegemonía no hace mucho tiempo, se tiende al flagelo, volver a lugares comunes, a nostálgicas fórmulas, jugando con las cartas de la derecha, asumiendo el rol y los errores de la misma, dejando al campo conservador, dando una legitimidad a dichas fuerzas, por ausencia del contrarío y por deméritos de la misma, más que por los méritos alcanzados por la derecha no solo Española, si no también a nivel mundial.
No podemos perder de vista que el campo conservador alude a un pasado terrible de la izquierda, descontextualizado la época, el contexto y omitiendo sus responsabilidades en episodios cómo la “guerra civil”, la “revolución industrial”, el concepto de social. Los motivos y causas de lo qué se entiende por “izquierda”, siguen vigentes, lo qué falla es el vacío práctico-ideológica, falta de ideas, repetición de antiguas y fracasadas propuestas, deserción hacía el campo conservador de mucha gente valiosa, o lo qué es peor al escepticismo bien cultivado por ideas contrarias triunfantes (por el momento), tales cómo el escepticismo, el relativismo y la calvinista actitud de la irreversibilidad de ciertas recetas aplicadas, que según sus promotores son necesarias e irreversibles.
Es necesario evitar la ley del péndulo. Se ha pasado del “centralismo democrático” a la atomización de fuerzas, qué unidas serían más útiles a los sectores sociales qué dicen representar o qué al menos deberían representar.
La destrucción del sistema educativo, destruyéndolo cómo “ascensor social” en nombre de una supuesta “igualdad”, que los más adinerados podrán sortear para ellos y sus hijos. Ese concepto (¿ascensor social?) mal entendido por la “Izquierda” es, a mí juicio, muy reciente. Nunca en la revolución francesa, ni en el “totalitario” mundo del socialismo real, se había puesto en cuestión dicha idea sobre la educación.
El uso idealizado del fenómeno migratorio, en esté campo se deben reconocer unos fallos qué serian para describir en otro artículo, qué han desplazado una masa social ingente de gente humilde hacía la “extrema-derecha”.
Cierto mantra con hechos importantes en la historia de España como la “guerra civil”, machaconamente repetidas, esto tanto como derechas e izquierdas, para estigmatizar al rival político actual, que de modo falso y torticero se intenta ecualizar, con la política de dicho periodo histórico, con el actual, a mi juicio y sin pretenderlo, se daña la memoria de las víctimas, de dicho periodo histórico, memoria si, mantra y ecualización no.
Profundización en la autonomía local, la 3 descentralización pendiente, defender el “estado social”, no se trata defender cacicadas y clientelismo, qué aunque de izquierdas sea, cacicada se queda.
Abandonar la complacencia, que al campo de la izquierda política le ha costado carísimo, sin caer en un autoflagelación pseudo-religiosa.
No convertir causas nobles y justas en “lobbies”, ni chiringuitos para amígueles en grupos estancos y cerrados.
La política como arte de lo posible, sin idealismo, pero midiendo el uso del poder de forma moderada. Buscar nuevas fórmulas desde los campos del pensamiento, economía y de derecho que puedan avanzar en la solución de problemas, cómo la reindustrialización de España, el fomento de la natalidad, sin que suene rancio, delimitar derivas totalizadoras, que como en la derecha también existen en la izquierda.
Luchar por una justicia realmente separada del poder político y a los que vivimos en tierras cooptadas por el nacionalismo “étnico tribal” tener claro que la alianza realizada con las derechas “periféricas” ya ha fenecido, que por ello no se es nacionalista Español, y que esas derechas están muy alejadas de nuestro ideario político.
Ejemplaridad, pero sin ínfulas, no presumir de honradez porque es requisito mínimo, como ser puntual en una cita, evitar la profesionalización de la política. Depuración de corruptos.
Evitar de modo taxativo que la izquierda sea relacionada con vagancia, sordidez i histrionismo, nunca ha sido así, y flaco favor nos hacen quien así se expresan y reaccionan.
Abandono del “multiculturalismo” y la idealización ¿idealización de qué? (elemento típico de la derecha que aísla los fenómenos y que no desea interrelacionar) Las culturas no son ni buenas ni malas per se, lo son las personas, la izquierda puede y debe desarrollarse en occidente, en otras latitudes y culturas donde parece ser mas difícil. Lo que no es óbice para cuestionar cualquier aspecto de nuestra civilización.
Crear un servicio ¿social sustitutorio? que permita cohesionar más a la sociedad, sobre todo qué ayude a los jóvenes a conocer otros pueblos de España.
En definitiva unos cuantos retazos de lo que en mi opinión es imprescindible, entre otras muchas en la nuestra pandémica, confusa y posmoderna España se encuentra.
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