«La democracia de los fanatizados»

Como si de un juego de trileros se tratase los dirigentes y elites de la democracia «fanatizante», ofrecen a su «publico’ de votantes potencial, como en las buenas» tácticas’ de ‘marketing’ potencian en nosotros, esto es; los miembros de la comunidad política, deseos, tendencias que a través de procesos de «Ingeniería» social u métodos de socialización e ideologización, redireccionando nuestros votos e ideas, no siempre con el interés mayoritario de la población.

Entre las evoluciones posible de la democracia posibles, la «partitocracia» de los partidos políticos y «estado», ensamblados como un perfecto engranaje, que en ocasiones perjudica a los artífices de su sostén, esto es, a nosotros, los miembros del cuerpo social.

La degeneración alcanza a algo mucho más que lo que Walter Lippmann, en su libro versaba sobre la «opinión publica», o la crisis del sistema por agotamiento, frente a sistemas políticos emergentes como el chino, es en sí mismo la entropía auto destructiva consciente o no, del propio sistema demoliberal; en definitiva, voladura controlada del sistema político vigente desde dentro.

Si en otras etapas históricas la cohesión, y ¿por qué no decirlo?, la coacción social se conseguía, a través de la cola u amalgama social de la religión, la fe en torno a un líder omnipotente o carismático, la atomización de los individuos, con la filosofía «ultra individualista» de nuestro tiempo, crea unas condiciones donde en una «aparente» libertad «individual» o de «pensamiento», genera como si de una entropía se tratase, no sólo la degeneración y autodestrucción del propio sistema cuya «metástasis» cancerígena, vislumbra además, lo que a mi juicio «denomino» el «fanático» demócrata, que como resultado genera un individuo «supersticioso» «dogmático» «rígido», ensoberbecido habiendo superado «supersticiones» pasadas, genera y padece las actuales.

Si estos dos últimos siglos han tenido como asunción principal el protagonismo y ascenso del primer papel protagonista de las clases «populares», derecho a voto, estado del bienestar, derechos laborales, igualdad teórica que no practica entre hombres y mujeres, tras el triunfo radiante del «liberalismo» y el individuo como átomo independiente del cuerpo social, parece vislumbrar la toma de las riendas de la «minoría» dominante (si es que alguna vez la perdió), para generar relaciones de control social y político, que generen un gobernado más dócil. Parece que el pueblo volverá al lugar que algunos creen que le corresponde. (si es que alguna vez tuvo otro).

Si antes se Moria por el Rey, ahora se queman «conteiner» por parte de jóvenes de Barrios obreros del «extrarradio» Barcelonés, (muchos de ellos de origen inmigrante), para que los ricos de «Cadaqués» se segreguen como clase dominante económica y políticamente en su territorio, este ejemplo y serian otros muchos más, son a mi juicio, y como característica principal, lo a que a mi juicio y a diferencia de otros procesos de «feudalización» del pasado (caída del imperio Romano), por citar un solo ejemplo bastante conocido de «feudalización», el actual sistema ha generado unas células «cancerígenas» en forma de disvalores, maneras de interpretar el mundo, a través de la filosofía «voluntarista», «sentimentalismo» y «maniobras de evasión» para evitar análisis «críticos» y «materialistas» de la realidad, el protagonismo de asuntos realmente «inanes» y con poca incidencia en la vida real de las clases populares actuales.

La «voladura» controlada del sistema a mi juicio a través de la inoculación de estos disvalores, a través de sus «tentáculos» o «terminales», ya sean medios de comunicación, libros e incluso un «collage» cultural en donde sin una conciencia «critica» per se, no sólo se asimilan inconscientemente los mismos, sino que se toman como absolutamente normales y como «dogmas» de «fe». Con el «fundamentalismo democrático», lo que se pretende en ocasiones es blindar el sistema frente a reformas o críticas.

Disvalores o ideas dogmatizantes como el nacionalismo, el binarismo ideológico, el análisis superficial que se da de la realidad en la Familia y lo que es a mi juicio letal en el sistema educativo, junto con el aislamiento de la pretendida «libertad individual» de corte calvinista y anglosajón, que fomenta individuos frágiles, manejables e impotentes ante una realidad cambiante y agitada.

Pero es pan para hoy y hambre para mañana no sólo para las clases subordinadas, si no evidentemente para las rectoras, que frente a rivales geopolíticos como Rusia o China, solo tendrán como alternativa individuos débiles, fanatizados o bien por ideas fuerza como el «nacionalismo» el «binarismo ideológico», «voluntarismo» ante la realidad que no se modifica solo a merced a ella, «idealismo» «cesarismo individualista», y una sociedad cuyo sistema no permite entre otras muchas cosas, permitir a un hombre adulto un proyecto de vida, o perpetuar la especie.

Si tras la caída de las ideas «totalizantes» nazismo y marxismo, cuyas ideas «fuerza» parecían resolver los problemas de la sociedad y creyendo que tras el fracaso de las mismas, según la perspectiva «demo-liberal», se avanzaba hacia la «sociedad abierta», donde la libertad comercial e individual se abrían paso de modo «indiscutible» y «perpetuo», avanzamos sin embargo hacia la «autodestrucción» o si se quiere mejor implosión, con una evidente e inestimable ayuda de potencias rivales del mundo occidental obviamente, pero a mi juicio principalmente implosión del sistema «demo-liberal», a través de está batería de «ideas» dogmatizantes y “totalitarias» de antaño como «nazismo» «Marxismo», o religiones establecidas, pese a carecer de un cuerpo de «doctrina» sólido y definido, interpretes concretos «oficiales» u «extraoficiales» de las mismas y que en muchas ocasiones no se propalan a través de libros o revistas o medios de comunicación, si no a través como si de un aceite «viscoso» se tratase a través de hechos e ideas inconexas donde mucho público sin armas defensivas, de tipo intelectual e incluso en ocasiones moral, absorben, como si de una receta de pastel de zanahoria se tratase da un elemento grumoso, espeso y confuso. El arte de la confusión, combinada con la incapacidad de interpretar per se mensajes confusos, combinado con el escaso utillaje intelectual del «fanatizado demócrata» promedio. Que gustoso servirá a su propia esclavitud, tras deglutir está «papilla» dogmatizante, aunque seguirá siendo parado, o si tiene suerte un precario mileurista. En la democracia de «Mercado» pletórico donde se busca consumidores, no ciudadanos.

En la caída de Bizancio, mientras los Turcos llamaban a las puerta de «Constantinopla», se seguía discutiendo sobre el «sexo» de los Ángeles, hoy mientras el sistema está tomado por una «restauración» y «autodestrucción» del cada vez más reducido sistema de «libertades», para las clases populares, la «izquierda» discute si sobre si uno se siente hombre o mujer, ¿dónde está la verdadera izquierda?, la Jacobina, ilustrada y que realiza el análisis critico de la realidad y que da opciones realistas, aunque muchas veces puedan ser limitadas por el «arte» de lo posible que es la «praxis» política?, si alguien lo sabe qué me diga dónde está, por favor y si no el ultimo que apague la Luz, ya la pagaran los nuevos Turcos del siglo XXI.


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