En la aborigenica procesión “nacional-secionista”, hemos el cuerpo político de las Españas fijado, cuasi obsesivamente la atención en la masa crítica que en Catalunya ha intentado poner en jaque el sistema democratico, y la consiguiente preocupación, de que esta masa ciudadana nos llevará al abismo; y también por qué no decirlo, la adicción “cuasi” hipnótica, obsesiva, que nos ha generado a los no secesionistas, los comportamientos “intensos”, “nerviosos” y de alto voltaje de la masa crítica que forma parte del ideario “nacional-secesionista”, en desquite debo decir, que una persona “promedio”, normalmente ante hechos “infantiles” e “intensos”, fija casi instintivamente su atención al sujeto que produce en muchas ocasiones tan poco edificantes espectáculos.
Pero a nivel de política “macro”, a mi juicio el fenómeno es similar, pero más grave, ya que ante la masa “narcisista” que demanda la atención constante y los agotados espectadores, que se la damos, haciéndonos escaso favor mutuo entre ambos bloques, olvidamos, como aquel que tapa el sol con un dedo de lo fundamental, por ello por justicia y por “Sanidad” mental, deseaba desde esta tribuna que me brinda “Crónica Popular” a la otra “Catalunya”, hacerle un sentido homenaje, y no olvidemos pese a los teóricos de un “sol poble”, que son la mayoría de la sociedad catalana, (aproximadamente un 52 por ciento de la población de Catalunya). A mi juicio a la “Normalidad”, de tanto en cuanto se le debe realizar un reconocimiento, sobre cuando se vive o habitualmente se destaca lo “excepcional” lo “histriónico”o directamente lo “patológico”.
Por ello usando bajo licencia el afamado título del “afamado” libro del escritor G. Orwell, por justicia y por “sanidad” mental como escribí en párrafos anteriores, hago un homenaje a la otra Catalunya.
A la Catalunya que se levanta con alegría, pese a las dificultades, a la que no insufla a sus hijos odio, a la Catalunya que se sabe, cuando se enfada, por que se enfada, la Catalunya a la que la “identidad” no le lleva de cabeza, que la asume sin “ínfulas” y con naturalidad, y que no lo usan como arma “arrojadiza” para nada ni contra nadie. A la Catalunya que no vive de las redes “clientelares”, que en gran medida han alimentado, aunque no solo, las huestes “nacional-secesionistas”.
A la Catalunya que observa de soslayo, y con enorme paciencia; en ocasiones mordiéndose la “lengua” al león “procesista” ignorando los envites de los doctrinarios, de la “vía Eslovena”, de los expertos en buscar “mártires”, a los que del conflicto esperan conseguir sus objetivos políticos. A la Catalunya que no escucha a “predicadores” que en un “cop de falc”, buscan desatar la tormenta perfecta, a la Catalunya que no se sube en el “avión” con destino a “Ítaca” pilotado por algún “kamikaze”.
A la Catalunya diversa que no busca “homogeneidad” ni cultural, ni lingüística ni política que en la “pluralidad” y en la diversidad busque lugares comunes; pese a que la convivencia siempre es difícil, compleja e incluso conflictiva en la gran babel que es hoy la sociedad Catalana del siglo xxi.
A la Catalunya ilustrada que busca levantar a Catalunya de cierta y relativa decadencia, cultural y económica, que en estos últimos 30 años se vive en Catalunya sin renunciar a compartir comunidad política, con el resto de pueblos de España, sin óbice de que la redistribución se haga de manera “auditada” “controlada” y sabiendo a donde va el dinero que se aporta, y no sea para pagar “chiringuitos” ni “Peres” varios, en otras zonas del estado.
A la catalunya que no quiere elegir entre querer más a papá o a mamá, a la Catalunya que no vive “angustiada” por un pasado romántico, metafísico y en muchas ocasiones falso, generando un “bucle melancólico” donde la rueda de “Sísifo” de lo que fue y qué es, y lo que no es en el presente, genera la angustia “procesista”, que como un circuito de corriente “alterna” va en doble dirección en los dos “bloques” en Catalunya, generando situaciones de tensión de un “incalculable” costo emocional, social y político de enormes dimensiones.
En definitiva y a pesar de que la “otra” Catalunya, no solo ignorada por la Catalunya “oficial”,si no; y lo que es más preocupante, por los sucesivos gobiernos centrales que de un modo cortoplacista y frívolo, han negociado con lo que es de todos, para obtener ventajas y prebendas políticas para un corto periodo de tiempo. No es exagerado decir, que lo más sano y cívico de las Españas, se encuentra insertado en la otra “Catalunya”, pese a ser ignorada e incluso “ninguneada” por muchos, así que desde esta “atalaya” quería sentir un sentido tributo y homenaje a la otra Catalunya.